Desempleo junio 2019

Radiografía del mercado laboral

La modalidad en que las personas desempeñan hoy su trabajo, las nuevas expectativas respecto al empleo y las diferencias en los ingresos se podrían considerar como algunos de los efectos secundarios del COVID-19 que no se enmarcan dentro de la dimensión sanitaria, pero resultan difíciles de imaginar en otro contexto, o al menos con la rapidez que han ocurrido.

La principal novedad en el mercado del trabajo, es la caída en la tasa de participación, que ha experimentado un retroceso histórico, pues los hombres presentan los niveles de participación más bajos desde que el Centro de Microdatos tiene registros y en el caso de las mujeres la proporción es similar a la de hace diez años (un dato muy relevante, pues para las mujeres siempre ha resultado más compleja su inserción laboral).

Esta baja en la participación laboral se traduce en que la tasa de desempleo ha dejado de ser un buen indicador. En la entrevista con las periodistas Cony Stipicic y Catalina Edwards de Radio Infinita, la directora del Centro de Microdatos, explica cómo este aspecto es reflejo de la actualidad: “las personas no están presionando porque simplemente no están buscando trabajo, pero debiéramos esperar que eso comience a cambiar cuando la pandemia esté más controlada y haya más ánimo para salir a buscar empleo y también mayor demanda de parte de los empleadores”.

El impacto de la pandemia en el empleo ha sido tan profundo que en el peor momento de la crisis sanitaria los ocupados tuvieron una caída anual similar a la experimentada en 1982. Tras un año y medio viviendo en pandemia, el mercado laboral ha tenido una recuperación lenta, de la mano del aumento de los trabajadores por cuenta propia, aun así, todavía hay 700 mil puestos de trabajo que se deben recobrar.

Lo que ha ocurrido en estos meses es que los trabajadores por cuenta propia ya no son los mismos que existían antes de marzo de 2020. Normalmente, se asocia a estos trabajadores con informalidad y escasa capacitación, sin embargo, ahora hay un aumento significativo de profesionales que eligen un trabajo independiente, probablemente porque implica mayor flexibilidad de horario, sin jefatura y muchas veces sin pagos obligatorios. Se trata de un cambio de preferencias que no está exento de riesgos, como el no pago de previsión o salud ni impuestos.

Por otra parte, Lorena Flores llamó a poner atención a lo que los especialistas denominan “ganancias de productividad”, que implican la inversión de menos mano de obra y cuyo resultado es mayor productividad, por ejemplo, el trabajo que antes hacían diez personas ahora lo hacen ocho. Quienes quedan fuera son, precisamente, aquellos que carecen de una mayor preparación para el trabajo y podrían permanecer como desempleados por períodos prolongados. En este sentido, Flores subrayó la relevancia de hacer un trabajo de reconversión laboral, mediante capacitaciones para evitar que el desempleo natural alcance cifras mayores a las que correspondería a un país como Chile.

Por último, a propósito de la irrupción del teletrabajo, la directora de Microdatos adelantó que la próxima Encuesta de Ocupación y Desocupación en el Gran Santiago incluye preguntas orientadas a medir el impacto que ha tenido el trabajo en casa para hombres y mujeres porque hasta ahora la evidencia muestra diferencias. En opinión de la experta, lo que parece presumible es que en tiempos de normalidad una proporción de los trabajadores y trabajadoras opte por mantener el teletrabajo, porque en la medida que las instituciones educativas funcionen en plenitud sería factible pensar en un aumento de la productividad y el ahorro de tiempo en traslados sería un aporte para mejorar la calidad de vida de las personas, particularmente de las mujeres.